8 lecciones que aprender de los niños e implementar en los negocios

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¿Cuándo fue la última vez que te divertiste, que disfrutaste de tu trabajo?, ¿Cuándo fue la última vez que te permitiste jugar debajo de la lluvia y soñar a lo grande? Una de las claves para ser felices es nunca dejar de ser niños.

Solemos pensar que los adultos somos quienes les dan lecciones a los más pequeños, pero no es así, “la realidad es que los niños poseen cualidades que son de mucha utilidad en el mundo de los negocios, en especial cuando estamos ante la reconformación de actividades económicas”, menciona Rodrigo Segal, cofundador Justo.

Si el trabajo del día a día o el negocio que has creado te consume el tiempo, tal vez necesitas regresar a ser niño, por ello, éste Día del Niño te comparto 8 lecciones que puedes aprender de los menores para hacer crecer tu negocio.

1.- Capacidad de asombro

Mira las cosas como si fuera la primera vez. Para los más pequeños, cualquier descubrimiento es todo un acontecimiento, tener esta visión ayuda a descubrir nuevas tendencias, sabores y hasta fusiones. “Disfruta los pequeños detalles del día a día, juega con lo nuevo, ábrete a aprender de todo lo que te rodea”, señala Rodrigo.

2.- Imaginación sin límites

Para los niños no hay límites, ya sea un dibujo de un elefante con alas o un dinosaurio amigable o al convertir una casa debajo de la mesa en un castillo de princesas. Esa imaginación es la que necesitamos para ser innovadores, para que el negocio destaque y llevarlo al éxito.

3.- Sueña a lo grande

¿Cuántos de nosotros no soñamos con ser astronautas, pilotos de carreras, artistas y muchas otras profesiones? Imaginemos lo imposible, vayamos más allá, rompamos los límites. Por supuesto que siempre hay retos y justamente para eso son los aliados: lo importante es escoger nuestras herramientas, como puede ser la tecnología, para lograrlo. Atrevámonos a soñar en grande.

4.- Las recompensas son un tesoro

Para los niños, tener una recompensa es un tesoro, no importa si es algo pequeño o sin valor económico, la recompensa es un aliento. Los adultos nos volvemos más inconformistas con el tiempo, por ello debes aprende a darle valor a las cosas, no te conformes con poco.

5.- Aprender a decir sí

Las mejores aventuras empiezan cuando decimos que sí y nos abrimos a las posibilidades. Ante la pandemia, muchos negocios entendieron el valor de la digitalización y valoraron más que nunca la importancia de mantener el control de su negocio. Optemos por lo positivo y recordemos que el “no” ya lo tenemos ¡Vayamos por el sí!

6.- No tengamos miedo de caer

De niños aprendimos que cuando caemos, lo que sigue es levantarnos, limpiarnos el polvo y continuar. Las caídas son parte del aprendizaje y esto aplica sin importar si eres un pequeño o un emprendedor que busca sacar adelante su negocio. Bien dicen que el que no arriesga, no gana.

La ventaja es que siempre hay quien está dispuesto a ser parte de la aventura y acercar recursos, como son las aceleradoras de negocio, con una estrategia que te permitirá disfrutar el proceso de innovar e impulsar nuevos proyectos.

7.- La mitad de la diversión viene de los amigos

Cuando jugamos conectamos con los demás, hacemos proyectos en conjunto, nos ponemos de acuerdo en la estrategia y jugamos. Es el mismo principio con los aliados de negocio; busca quienes comparten tu visión y quieren acompañarte para que lo logres. Esto no sólo va a facilitar el camino: lo hará inmensamente mejor.

8.- Aprende a relacionarte

Los niños no tienen miedo a relacionarse, hacen amigos con mucha facilidad. Los adultos debemos perder ese miedo al qué dirán y atrevernos, sobre todo en el mundo de los negocios, porque los contactos son clave, ya sea para conseguir un cliente nuevo, como un socio o un inversionista.

Es muy fácil que el día a día nos haga olvidar que es importante divertirnos y disfrutar lo que hacemos. Alimentemos al niño interno que todos llevamos dentro y que tiene la capacidad de encontrarle el lado lúdico a la vida.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario