La continuidad de operaciones

Uno de los principios fundamentales de la teoría contable es la suposición de que las entidades que reportan información financiera tendrán una continuidad de sus operaciones, es decir que al interpretar dicha información el lector supone que dicha entidad continuará operando de la misma manera en la que lo ha venido haciendo. En México le llamamos “negocio en marcha”, en otros países de habla hispana le llaman “negocio en funcionamiento” y a nivel internacional se le llama “going concern”.

Este concepto es primordial en la planeación financiera y en la toma de decisiones de negocios, ya sea como inversionista, cliente o proveedor de cualquier empresa o usuario de los servicios de cualquier entidad, ya que el común denominador es que todos quieren la seguridad de que la entidad podrá cumplir sus obligaciones por el simple hecho de que seguirá operando en un futuro previsible. Sea para poder cobrar las deudas o garantizar el flujo de insumos, refacciones o hasta garantías, la certeza de la continuidad asegura la estabilidad del sistema económico en el cual es partícipe.

Basado en lo anterior, la administración de cualquier entidad económica tendrá que proporcionar a todos los interesados, clientes, proveedores, usuarios, accionistas o hasta empleados, la certeza de continuidad.

Para poder lograr esto, la administración de la entidad tendrá que estar alerta a todos los cambios en las condiciones en la operación, sean estas por situaciones internas o externas. Así mismo tiene que mantener una cartera de opciones o alternativas a cualquier condición variable que afecte su negocio, desde la cadena de suministro, la disponibilidad de personal calificado, las fuentes de financiamiento, hasta alternativas de clientes y mercados.

De esta manera, en el caso de que existan condiciones cambiantes, podrá, con toda la oportunidad, llevar a cabo los ajustes que sea necesario para mantener la operación del negocio con la estabilidad que requieren todos los interesados.Indudablemente, en el último año, hemos vivido circunstancias extraordinarias, sin embargo, la sociedad sigue manteniendo su estructura básica y sigue teniendo las mismas necesidades y requerimientos de bienes o servicios.

La habilidad de hacer los ajustes para proporcionar estos bienes y servicios de diferentes maneras ha hecho la diferencia entre las entidades que subsisten de aquellas que desaparecen.

De esta manera, la actividad humana en su conjunto es un “going concern” o “negocio en marcha” que no se detiene, a veces se frena y a veces avanza con mayor velocidad. Esto con independencia de las situaciones imprevistas que existan. Desde catástrofes naturales hasta ambientes políticos cambiantes, pueden afectar el ritmo en que se mueve la actividad humana, sin embargo, no la detienen.

El empresario y el administrador deben estar conscientes de todo esto, y en su caso, estar alertas a cualquier cambio o modificación a las condiciones de la actividad humana que les afecta, y basado en esto y en las alternativas que tengan previstas, hacer los cambios necesarios para adecuarse a las nuevas circunstancias.

Esto significa que los administradores deben mantener una mentalidad abierta y una visión alerta para enfrentar las nuevas circunstancias. Poder determinar los cambios que sean adecuados y necesarios a fin de continuar operando. Al final, es la diferencia entre la continuidad en las operaciones y la suspensión de las mismas.

El reto es permanente, ya que siembre habrá nuevos emprendedores con nueva visión para atender las necesidades de la sociedad, la cual continuará requiriendo satisfactores pero en un cambio continuo en sus costumbres de consumo