Las startups que quieren hackear el sistema financiero

Sin la digitalización es imposible pensar en la revolución del sector financiero. Tecnologías como el big data, inteligencia artificial y movilidad son cada vez más exploradas por instituciones bancarias, aseguradoras o fondos de inversión para adentrarse a un mundo donde la vida digital cobra cada vez más relevancia.

Pero en esta revolución, los emprendedores han encontrado un nicho en la irrupción del sistema financiero a partir de nuevos modelos de negocio a partir de la tecnología.

Firmas como Kubo Financiero, Bitso, Kueski, Conekta o Clip se han colocado como referentes del ecosistema fintech en México, el segundo de América Latina con mayor actividad en este tipo de emprendimientos, sólo después de Brasil, de acuerdo con un informe de Finnovista y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Los emprendedores fintech reconocen el potencial de la tecnología para atenuar las barreras en un mercado donde sólo 39% de la población tiene acceso a servicios financieros formales.

Sergio Jiménez y el equipo que dirige en la startup Flink, de banca en línea, encontraron una oportunidad en el segmento millennial. Con el uso de tecnologías móviles; la digitalización y la simplificación de procesos para abrir cuentas, registrar movimientos y controlar las finanzas personales, el emprendedor confía en tener el potencial de cerrar la brecha que, asegura, existe entre esta generación y la banca tradicional.

Flink forma parte de las 11 startups que conforman la primera generación de la aceleradora Startupbootcamp FinTech en América Latina, operado desde México. Entre las entidades que colaboran en el programa están Finnovista, Visa, Gentera, BanRegio, EY y White & Case.

A Flink se suman Dapp, Dinerio, Friendly Transfer, Payit y Übank, quienes se han enfocado en ofrecer soluciones alternativas más eficientes, rentables y totalmente inclusivas a las necesidades financieras del mercado latinoamericano, y Bdeo, Dile, Konsigue, Mensajea y Tesseract que buscan potenciar a las empresas a través de tecnologías digitales.

Eduardo Morelos, director del programa, les llama promesas fintech, mismas que son originarias de 5 países (México, Ecuador, Chile, Colombia y España) y 2 continentes, fueron elegidas entre 275 aplicantes de cerca de 20 países.

“Es el primer grupo de tres. Esperamos operar durante tres años, invertir en 45 fintech, que serían 30 que participarán en programa de aceleración estándar y 15 más en una etapa de escalamiento”, dijo.

En una entrevista con El Economista, el líder del programa de aceleración detalló que ya se trabaja en la conformación de un vehículo de inversión, aunque prefirió no dar mayores detalles por el momento.

La revolución ya comenzó

La irrupción de los emprendedores tecnológicos en el sistema financiero comienza a germinar, ya sea trabajando de la mano con instituciones financieras para impulsar su transformación, o generando alternativas a los productos tradicionales.

Martín Mexía, cofundador y director de Payit, una startup de transferencias electrónicas y pagos entre personas, propone una disrupción a nivel de desaparecer el dinero en efectivo. Los argumentos son varios, desde la inseguridad y los atracos que los ciudadanos viven día a día, hasta los altos costos que implica el papel moneda (asegura que tan sólo las ligas utilizadas para el manejo de los billetes cuesta unos 22 millones de pesos).

Y hay otros emprendedores como Eduin Serna, director de Tecnología y cofundador de Dile quienes ven una oportunidad en la modernización de las instituciones tradicionales. Dile es una startup colombiana de inteligencia artificial que, a través de su tecnología, promete generar proyecciones de negocio, desde el volumen de captación y pérdida de clientes, hasta la predicción de fallos en cajeros automáticos.

Esta empresa además se enfrenta a gigantes tecnológicos como IBM o SAP, quienes han enfocado sus esfuerzos en la analítica de datos e inteligencia artificial. Aunque instituciones de la región como Bancolombia ya confían en la innovación de estos emprendedores.

Con soluciones de ciberseguridad como las que ofrece la startup Tesseract, hasta opciones de factoraje financiero con factoraje colectivo para pymes que desarrolló el emprendimiento Konsigue, se suma a la evidencia que México es ya una potencia fintech regional.

“Nosotros somos chilenos, pero también venimos de España, Ecuador, Colombia. Venimos de mercados mucho más pequeños. El mercado aquí (en México) es mucho más grande, mucho más competitivo. El producto y el equipo lo tenemos, ahí no hay incertidumbre. El incentivo que, el producto que ya tengo, hacer que llegue a los clientes y que tenga tracción”, dijo Mijael Feldman, cofundador y director general de Ûbank, una startup chilena que busca insertar la cultura del ahorro en el estilo de vida de los usuarios.

Ya sea cada que el usuario recorra cierta distancia en una carrera, o gaste determinado monto en consumo como café o comida, la aplicación descuenta un monto de su cuenta bancaria para destinarlo al ahorro.

Un camino aún en construcción

El camino luce prometedor para las diversas fintech en México que, según el análisis de Finnovista y el BID, se ha especializado en cuatro segmentos: plataformas de finanzas alternativas, pagos, gestión de finanzas personales y finanzas empresariales.

Pero existe una sombra sobre el camino que depara al sector: la nueva regulación para incorporar y formalizar el uso de las tecnologías financieras bajo una normatividad.

Los emprendedores reconocen que la regulación es necesaria para dar certidumbre al desarrollo, la innovación y los negocios de estas empresas; aun así, les preocupa que el borrador de la nueva regulación, que se espera sea presentada en septiembre, no responde a las inquietudes de las fintech e incluso puede representar un bloqueo a la innovación.

Mexía, de Payit, ha sido uno de los actores más activos en la elaboración de la propuesta de Ley y considera desafortunado que las autoridades quieran meter bajo un mismo paradigma los distintos modelos de fintech y no considera la complejidad del ecosistema, desde la diversidad de los emprendimientos hasta la capacidad de escalabilidad y crecimiento de las empresas.

“Necesitamos la regulación, no hay duda. Es algo que se necesita tanto por si quieres trabajar con un banco, se necesita para proteger al usuario. Incluso se incluyó al crowdfunding (financiamiento colectivo) pero no es justo que nos pusieron a todos en la misma Ley cuando crowdfunding y pagos electrónicos somos completamente distintos. Y esto se puede convertir en una Ley bancaria ¿y quién lo va a poder hacer? El ‘club de Toby’ y se acabó”, consideró el emprendedor.

Morelos, director del programa Startupbootcamp FinTech, también advierte de riesgos regulatorios que podrían frenar el potencial del emprendimiento en tecnologías financieras y la innovación.

“Lo que debería considerar (la Ley fintech) es la naturaleza diferente de este tipo de negocios que nacen desde el sector tecnológico y considerar los umbrales que permitan el desarrollo de la innovación. No es lo mismo regular (una startup) desde el día uno de operaciones que cuando ya venden millones de pesos. Hay que reconocer la diferencia”, dijo.

julio.sanchez@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Julio Sánchez Onofre / El Economista

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