El uso del financiamiento a largo plazo

Continuando con el tema de la semana pasada, hoy quiero cubrir un tema más específico en cuento a los financiamientos. No pretendo hablar desde la perspectiva de cualquier institución financiera que pueda ser proveedora de recursos para la empresa, sino de la labor que debe hacer la administración de la empresa para seleccionar el tipo de financiamiento que realmente necesita y le sea útil. Hoy quiero específicamente hablar del financiamiento a largo plazo.

Vale la pena empezar por mencionar que los financiamientos a largo plazo no son diseñados para financiar capital de trabajo, ni las necesidades de operación.

Cualquier organización necesita instalaciones, maquinaria y equipo para operar. Todas las empresas requieren de activos productivos para llevar a cabo sus objetivos, sean en el ámbito de la extracción de recursos, la producción de materias primas e insumos, la producción agropecuaria, la producción de bienes de capital, equipamiento para la industria, maquinaria y equipo, automóviles, bienes de consumo, la distribución y comercialización de los bienes de consumo o de servicios de logística, entre otros.

El proceso de allegarse de dichos activos dependerá de la disponibilidad de recursos que cada empresa tenga para poder adquirir los activos necesarios. Algunas veces, el capital aportado por los dueños de las empresas bastará para adquirir dichos activos; sin embargo, la mayor parte de las veces, la administración de la empresa deberá recurrir a fuentes externas de financiamiento.

Una de estas fuentes podría ser un incremento de capital que puede ser pagado por los dueños actuales, o por colocación de acciones (o partes sociales) entre inversionistas o instituciones ajenas a la empresa, pero hoy no tocaremos esa posibilidad.

Normalmente la administración de las empresas acudirá a instituciones financieras para obtener préstamos para financiar estas adquisiciones. Dichos préstamos podrán ser vía una hipoteca o bien un arrendamiento puro o financiero a largo plazo.

Antes de decidir el tipo de financiamiento que requerirá la administración, se tendrá que hacer un estudio del retorno de la inversión, es decir, el tiempo en que la empresa tardará en recuperar la cantidad invertida en los activos. Además, habrá que realizar un estudio de los flujos futuros que generará la inversión y la empresa en su conjunto para asegurarse que no tendrá problemas en enfrentar el compromiso de pago.

Estos dos temas son muy relevantes por que permitirá que la administración determine si la inversión será productiva o no, si con todo y financiamiento logrará recuperar el monto invertido y obtener una utilidad, que finalmente es el objetivo de cualquier negocio.

También es relevante que las empresas sean muy cuidadosas en mantener una deuda a largo plazo en los mismos términos de la recuperación de la inversión relacionada porque de lo contrario, la administración estaría tomando recursos de otras operaciones para subsidiar los pagos a un proyecto que no beneficia a dichas operaciones. Lo peor que le puede pasar a una empresa es estar pagando financiamientos de los cuales el objetivo de estos se perdió en la memoria, en ese momento se pierde el control de las finanzas del negocio.