Una mirada crítica a la RSE: ¿aceleradora del cambio?

Foto: Archivo/El Economista

A menudo se habla del valor estratégico que tiene la Responsabilidad Social (RS) para las empresas porque ayuda a prevenir los riesgos, mejorar el clima laboral, aumentar la competitividad y la rentabilidad, entre otros beneficios. Pero, ¿realmente se toma en cuenta a la RS como parte estratégica del negocio?

Por penoso que parezca, muchas empresas anteponen el bienestar social a los beneficios del negocio. De ahí que las acciones de RS se reduzcan a cuestiones filantrópicas que resultan en excelentes programas hacia la comunidad que se proyectan y comunican en un informe de resultados bien diseñado.

Pero cuando la RS se reduce a esta muestra de buenas intenciones con la sociedad que para nada se encuentran ligadas al core business de la empresa, el riesgo que se presenta es aún mayor que cuando no se realizaba ninguna acción. ¿Por qué? Es evidente que en caso de una crisis financiera en la empresa la primera decisión que se tomará en cuenta para salir adelante será el recorte de gastos innecesarios, porque justamente no aportan ningún valor a la empresa.

En consecuencia, no sólo la comunidad a la que antes se apoyaba se verá afectada, sino también la propia imagen de la empresa, cuyo impacto puede repercutir tanto en términos de credibilidad hacia clientes y consumidores como en una disminución de ingresos económicos para la misma.

Es cierto que uno de los mayores retos que enfrenta una empresa al implementar la RS consiste en transformar la teoría en hechos concretos y tangibles para el negocio. Pero es justamente en este punto en el que se encuentra la principal clave de éxito, al no perder de vista el rol fundamental de la empresa: ser rentable y competitiva.

Teniendo en cuenta estos aspectos, la RS adquirirá entonces un valor estratégico para la empresa en el sentido estricto de la palabra; es decir, como el conjunto de pasos y acciones planificadas que permitirán alcanzar una meta. Para tal propósito, la estrategia de RS deberá estar articulada al núcleo de negocios, involucrar a todos los colaboradores, tanto a los líderes como a los mandos medios para la definición de objetivos, y sobre todo contar con instrumentos de medición y monitoreo.

La RS es una palanca poderosa para el cambio tecnológico, económico, ambiental y social de la empresa, porque sin descuidar el aspecto económico-financiero de la misma permite tener un enfoque holístico del negocio, identificar las áreas de oportunidad y trabajar en un mejor desempeño. Seamos críticos al evaluar el por qué queremos trabajar en Responsabilidad Social, ¿por moda y la obtención del reconocimiento social, o porque nos interesa ser competitivos en un mercado global? En la respuesta está el éxito o fracaso de la implementación de la RS.

*La autora es directora de la agencia de responsabilidad social ResponSable

Twitter: @RSponsable

CRÉDITO: 
Gwenaëlle Gerard*