El reto de ser un emprendedor de moda en México

Foto EE: Adriana Hernández

Zahui, Häthï y Xa nab son tres empresas dedicadas a la moda

Amada por muchos, odiada por otros, la moda es uno de los temas más importantes en nuestra vida, aunque no se sea consciente de ello. Sin importar la situación o día, todos requerimos de prendas de vestir y zapatos, por lo que este sector está en constante crecimiento.

¿Ha notado las veces que se pregunta qué prendas vestirá para el día? Aunque pueda parecer un tema superficial, la realidad es que se trata de supervivencia porque ¿qué sería de nosotros si no usáramos ropa? Además, este sector es de los más importantes para la economía de un país.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística, del total de las actividades económicas de México, las empresas de la industria de la moda representan 6.4% de las unidades económicas y emplean a más de 1 millón de personas, cuyo monto representa 5.1% de la ocupación y generan 2.0% de la producción.

Asimismo, de la producción de la industria, 73.5% se encuentra en las manufactureras, las cuales son las principales generadoras de empleo y 26.5% se ubica en el comercio. Por ello, la oportunidad de emprender en el sector se muestra favorable y con una buena generación de ganancias. En promedio, una familia destina al sector 4.7% de su gasto total.

Raúl García Tapia, director de Fashion Outlet México, explica que este mercado ha tenido un crecimiento significativo y que del 2012 (cuando se generaban 122.35 millones de pesos) al 2017 aumentó a 166.34 millones de pesos, cifra que se espera aumente a 196.65 para el año 2020.

“Tenemos todas las condiciones para seguir expandiéndonos y generar más economía. Contamos con un mercado de 110 millones de personas que después de comer y tener una casa, requieren vestirse, y de eso se encarga la industria del vestido en México”, detalla en entrevista a El Economista García Tapia.

Señala que México es rico en diversas áreas de la industria de textil y calzado, por ejemplo, la zona lagunera, Puebla, Guanajuato y Estado de México son conocidos como la capital mundial de la mezclilla y a la semana generan en promedio 1 millón de prendas. La clave es seguir fomentando la producción nacional y el emprendimiento.

Cambios ante el TPP

La industria de la moda se encuentra en crecimiento, pero existe incertidumbre por la ratificación del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (mejor conocido como TPP, por su sigla en inglés), donde el mayor temor es la pérdida de empleos y baja competitividad.

En este sentido, García Tapia ve con buenos ojos el panorama, ya que no considera complicaciones en el corto plazo.

“No consideramos que sea gran problema en el corto plazo, porque si bien el país es de bajo costo como Malasia y Vietnam, lo acordado es a largo plazo, de 10 años, tiempo en el que las circunstancias cambian y algunos países pueden ya no ser tan poderosos como China, que aunque sigue siendo gran potencia, ya no es tan fuerte porque la mano de obra es más cara que antes”, menciona.

En cuanto a la competencia con países como Malasia, China y Vietnam —los más fuertes en el sector—, tampoco ve alguna afectación por la volatilidad en los mercados y el aumento de producción nacional.

Con la aprobación del Tratado de Libre Comercio también hay buen panorama por la situación de los aranceles contra China que es el principal proveedor. Ahí hay una ventana de oportunidad.

Lo importante, destaca, es concentrarse en mejorar la competitividad atendiendo los retos en el país como la inseguridad, los costos de insumos, el uso de recursos naturales, costos elevados de electricidad, corrupción y burocracia.

García dice que espera que mejore la situación cuando el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, tome el poder, porque en su propuesta está impulsar estos sectores, que generan 2% del Producto Interno Bruto, 70% de la producción se va a exportación y 97% de las exportaciones que se realizan van dirigidas al mercado norteamericano.

La voz de los diseñadores

México tiene una amplia oferta de moda y calzado llena de calidad y creatividad, ejemplo de ello es Zahui, empresa de ropa artesanal creada por Nidia Gutiérrez, quien desde hace cinco años decidió emprender y trabajar con artesanos.

En un stand en la Semana Nacional del Emprendedor, explica que ella es la que diseña, hace los cortes y confecciones, y los artesanos elaboran los bordados de diferentes estilos como mazahuas, otomí y tejido de palma, la cual usan en las prendas así como en cinturones y rebozos.

“Me gusta trabajar con ellos por su calidad y el compromiso que tienen. Ellos son los que definen el precio, no yo”, menciona.

Otro caso es el de Martha Serrano creadora de la empresa Häthï que se enfoca en el diseño de ropa hecha a mano, orgánica, cuidando el medio ambiente y evitando el uso de animales.
La joven, quien laboraba dando capacitaciones sobre cómo vender, renunció a su empleo y se dedicó de lleno a su idea que surgió tras volverse vegana.

“Ahí me di cuenta de que la explotación se vive en muchos lados, con los animales y sobre todo las personas. Yo no quería ser partícipe de eso y busqué que mis insumos fueran orgánicos, no usamos piel y nos enfocamos en las necesidades de cada persona”, expresa.

En los dos años que ya lleva en el mercado, ha enfrentado diversos retos, desde el miedo porque a la gente le guste la oferta, hasta el asalto de su producción con un valor de 60,000 pesos que provocó que quedara en números rojos. El plagio también es uno de sus principales enemigos; sin embargo, no lo ve tan mal porque es señal de que a los demás les gusta su trabajo.

“Lo importante es que seamos creativos y por ello, debes estar un paso adelante”.

Para que el sector de moda tenga mayor impulso, Martha considera que los diseñadores deben ser creativos y dar al precio justo, ni tan caro ni barato. Lo importante es tener buen diseño, calidad y precio adecuado.

En este sentido coincide Jimena Roca, emprendedora de la empresa Xa nab, que diseña sandalias y alpargatas cosidas a mano, que para tener buen crecimiento no hay que elevar los costos. “Muchos creen que por ser independientes deben dar más caro y no debe ser así porque no permite competir adecuadamente”.

Jimena empezó en el mundo del emprendimiento por su abuelo, fundador de la marca que en un principio se enfocaba en zapatos, pantuflas y zapatillas de ballet y hace un año fue retomada por ella y su mamá.

El camino de Jimena, quien también renunció a su empleo, no ha sido fácil, sobre todo porque se enfrenta a la alta competencia de China y productos plásticos.

Las emprendedoras consideran que lo más importante para elevar el sector e impulsarlo para llegar a otros países es la valorización de los propios mexicanos, que sepan que aquí hay igual o mayor calidad en los productos y a precio justo.

CRÉDITO: 
Elizabeth López Argueta / El Empresario