Año nuevo, empleo nuevo

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Para iniciar el 2018 con el pie derecho en el tema laboral, muchas personas pensarían en un cambio drástico. Si tomamos en cuenta que pasamos de 60 a 80% de nuestro tiempo despierto en el trabajo y que nuestra identidad debería estar ligada con lo que hacemos, el tema de la satisfacción laboral necesita estar en los propósitos de Año Nuevo.

Alain de Mateiis, life coach y asociado de Brújula Interior, agencia tecnológica de Recursos Humanos, asegura que “vale la pena invertir en averiguar cuál es ese trabajo que no solamente nos da los ingresos, sino que está alineado con quiénes somos, incluso nos ayuda a sumar en nuestro sentido de trascendencia”.

Diversas encuestas indican que alrededor de 80% de las personas no están a gusto con su trabajo; ¿el porqué? El jefe, la asignación o el ambiente laboral.

No obstante, el especialista asegura que una cosa es saber que no hay trabajo perfecto y otra que haya cifras tan altas de insatisfacción, por lo que ese dato per se indica que la persona tiene poca claridad de lo que busca. Entonces, aun cuando se cambie de trabajo, la condición de insatisfacción prevalece.

Ante este panorama, De Mateiis asegura que uno de los principales motivos es el desconocimiento de nuestra persona (preferencias, habilidades, talentos y debilidades). “Normalmente nuestra elección del trabajo va en función de lo que estudiamos, a lo que nos hemos dedicado en los últimos años, a través del tema del dinero o el estatus de la compañía; pero en nuestra experiencia, esas variables no bastan, también tenemos que asegurarnos de que lo que hacemos está alineado con quienes somos y los talentos que tenemos”.

Empleo perfecto

Lo que hace falta es mayor claridad de qué tipo de trabajo es el que puede satisfacernos en diferentes niveles. La neurociencia ha brindado herramientas para ello, pues permiten identificar y desarrollar talentos.

A través de los cuatro cuadrantes cerebrales (frontal izquierdo y derecho, y basal izquierdo y derecho), se refleja nuestro talento natural, (aquel cuadrante donde la química cerebral facilita el pensamiento) y nuestra debilidad (aquel cuadrante donde la química cerebral dificulta el pensamiento). Entonces, la introversión y extroversión son resultado de un químico que determina qué tan cómodos nos sentimos en contextos muy estimulados o poco estimulados.

Una vez identificado nuestro perfil, el especialista aconseja realizar un análisis de historia laboral: identificar si en el trabajo actual hay cualidades que nos inspiran, si las asignaciones se disfrutan, si el entorno o equipo de trabajo es colaborativo y entusiasta, entre otros.

Agregó que analizar los hobbies ayuda a identificar nuestro perfil y llevarlas al área laboral. Por ejemplo, quien juega ajedrez es hábil en el pensamiento estratégico.

Por último, aconseja hacer este ejercicio: “Mucha gente llega con niveles de frustración tan grandes que el día de mañana ya quiere renunciar, yo les diría: ‘No lo hagas, es mucho más fácil conseguir un trabajo desde el empleo’. La idea es generar autoconocimiento y buscar tu entorno sin una presión, en este caso económica”. Y recordó que, en algunas ocasiones, con movimientos internos se podría reconectar con un ambiente laboral adecuado. “Al conectar con esas preferencias natas se lograrán procesos más rápidos y armoniosos para el área laboral”.

CRÉDITO: 
Nelly Toche / El Economista