Licencias de uso en la propiedad intelectual

La propiedad intelectual se compone de dos ramas, aunque no todos coincidan con ello; el derecho de autor y la propiedad industrial. En ambas podemos encontrar la figura de las licencias de uso. En este artículo solamente nos enfocaremos en las licencias relativas al derecho de autor.

La Ley Federal del Derecho de Autor (LFDA) hace una distinción, no clara, entre cesiones de derechos y licencias de uso. En virtud de las cesiones, el titular del derecho patrimonial permite que un tercero explote una obra, estas deben constar por escrito, ser onerosas y temporales. La onerosidad implica un pago a favor del titular del derecho patrimonial, sin que la LFDA contemple un rango mínimo ni máximo, en el entendido de que un pago ínfimo podría considerarse inválido; por lo que respecta a la temporalidad, las cesiones no pueden durar más de quince años, exceptuando algunos casos, por ejemplo, cuando la inversión sea muy superior a la que comúnmente se pague por otras obras de su clase.

Por lo que respecta a las licencias de uso, la LFDA contempla las exclusivas y no exclusivas. Las no exclusivas podría pensarse que son equivalentes a las cesiones, ya que por medio de ellas se “[…] atribuirá al licenciatario, salvo pacto en contrario, la facultad de explotar la obra con exclusión de cualquier otra persona”; esto es confuso porque si se otorga con exclusión, parece no haber diferencia alguna con la cesión; mientras que, si no se otorga con la exclusión, entonces pareciera ser una licencia no exclusiva.

En todo caso, las personas que cedan u otorguen una licencia de uso sobre una obra, deben considerar que las mismas deben constar por escrito, ser onerosas, contemplar una temporalidad no mayor a quince años, establecer claramente cuales son las facultades y modalidades de explotación que se ceden o licencian e inscribirse en la Dirección del Registro Público del Derecho de Autor, dependiente del Instituto Nacional del Derecho de Autor, para que surtan efectos ante terceros.