Baby Ballet franquicia que baila en Sudamérica

Foto: Especial

La idea de crear un negocio que ofreciera clases de baile para niñas surgió hace 13 años, cuando Mario Loaiza buscaba una escuela para inscribir a sus dos hijas, que tuviera buenas instalaciones y programa de estudios.

La búsqueda de escuelas no fue sencillo, la mayoría de ellas eran rígidas, con horarios complicados para los padres y con instalaciones no adecuadas para las niñas.

Así surgió Baby Ballet, franquicia que ofrece 12 tipos de clases, entre los que destaca ballet, jazz, hawaiano, flamenco, hip hop, capoeira y tae kwon do, y se imparten desde el año y medio hasta los 14.

Debido a la demanda y la pasión de las niñas por seguir estudiando, la escuela de baile abrió las clases Teen Ballet, donde se admite a alumnas desde 14 hasta los 18 años .

“Somos un negocio en el que fomentamos valores en nuestros alumnos como la cooperación, autoestima, perseverancia, compromiso, sensibilidad artística, vínculo familiar, interculturalidad, entre otros”, dijo el empresario.

Mejor franquicia en el extranjero

Baby Ballet fue reconocida por la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF) como la franquicia destacada en el extranjero, ello debido a que en los seis años que lleva con este modelo de negocio, ha colocado 10 sucursales en Sudamérica: Chile, Colombia y Costa Rica y planea llegar a Perú y Estados Unidos.

“El premio significa mucho, porque reconoce el esfuerzo que hemos tenido todo el 2017, compitiendo con marcas y franquicias muy importantes. Significa mucho para Baby Ballet quiere decir que vamos por buen camino y es un buen producto que estamos ofreciendo a los papás y alumnos”, dijo en entrevista con El Economista­ Mario Loaiza.

Actualmente, la franquicia cuenta con 72 sucursales, de las cuales 32 son en la Ciudad de México y área metropolitana, 30 en el resto de la República Mexicana y 10 en el extranjero.

El empresario señaló que adaptar el modelo de franquicias a otros países tuvo sus retos, como el tropicalizar el lenguaje y adaptar las sucursales, “porque hay lugares donde el clima y los usos y costumbres son diferentes. La terminología con la que hablamos cambia mucho, una palabra aquí puede significar otra cosa allá”.

Para adoptar el modelo de franquicias, Mario Loaiza se acercó a César Aranday, actual vicepresidente de la AMF, quien además está al frente consultoría Aranday y Asociados.

Añadió que las principales características de Baby Ballet son la edad de admisión de las niñas, que es desde temprana edad, y las instalaciones de las sucursales, que están acondicionadas con duelas con bastidor de aire para que las alumnas no se lastimen al hacer las actividades, así como los baños diseñados a su estatura y el aroma del lugar que brinda confort.

Adquirir una franquicia requiere una inversión de 1 millón 172,000 pesos en un local de 150 metros cuadrados, con un retorno de inversión entre 30 y 36 meses y regalías sobre ingresos mensuales de 5 por ciento.

Consejos para los emprendedores

Mario Loaiza le recomienda a todo aquel que desee incursionar en el mundo de las franquicias que busque algo que le guste y apasione, que “no sólo sea el dinero lo único que los mueva, sino un impulso por hacer algo por la sociedad”, pero sobre todo que se comprometan con su inversión y patrimonio.

Si ya cuentan con un negocio y desean exportarlo, dice el empresario, se debe elegir bien hacia dónde ir, el lugar adecuado, y estudiar a fondo el mercado.

Llegar a otros países requiere conocer la competencia, para ello se realizan investigaciones de mercado que requieren destinar presupuesto, una inversión que será fundamental para definir el rumbo de la empresa.

“Invierte, no quieras siempre estar ganando, hay que invertir para después de un tiempo ver resultados”, finalizó el franquiciatario.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario