Sea un empresario en la Bolsa sin invertir millones

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Invertir en la Bolsa de valores también es una forma de ser empresario, porque se es dueño proporcional de una empresa exitosa, que ha comprobado contar con las capacidades de permanencia y rentabilidad superior al promedio.

Incluso, los constructores de grandes patrimonios en el mundo son empresarios o inversionistas, basta con analizar la lista de millonarios realizada por Forbes, la cual es encabezada por Bill Gates, seguido de Amancio Ortega, fundador de Inditex, Warren Buffett y Carlos Slim.

“Por difícil e imposible que resulte para algunos creerlo, usted puede, además de su actividad profesional, ser un empresario a través de la inversión en la Bolsa, en la que no se requieren cantidades millonarias para poder participar”, relata Carlos Ponce, director general adjunto de análisis y estrategia bursátil del Grupo Financiero Bx+, en su libro Además, soy empresario.

Pero si no se tiene conocimientos de inversión resulta complicado seleccionar una compañía y comenzar a invertir, por ello Ponce relata una serie de putos a considerar.


El primero es el sentido común, un elemento fundamental en el proceso de identificar oportunidades, las cuales “no identificamos por falta de preparación”.

Para desarrollar ese sentido común y estar preparado para no dejarlas pasar, hay que acercarse a un especialista que funja como médico y brinde la asesoría de inversiones. “Los médicos proveen ­bienestar físico y mental y los asesores deben proveer ­bienestar (estabilidad) económica y financiera”.

Existe una gran cantidad de técnicas y métodos para evaluar una empresa; sin embargo, cada acción e industria es diferente. Para seleccionar de qué empresa ser dueño hay que analizar el precio objetivo; es decir, pronosticar el valor que alcanzará una acción en el mercado de valores, lo cual es más sencillo realizar de la mano de un especialista.

Asimismo, Ponce divide los métodos de evaluación en dos categorías: evaluación absoluta, el cual intenta encontrar el valor verdadero a través de dividendos, flujo de efectivo o tasa de crecimiento; y evaluación relativa, modelo que opera a partir de la comparación de la empresa con otra similar o con referentes históricos propios.

Análisis y estrategia

El autor dice en su libro que los inversionistas deben saber identificar claramente información y análisis, para así implementar una estrategia.

“Supongamos que Michael Jordan regresa al juego y se mantiene con el mismo nivel atlético con el que logró seis títulos de la NBA. Los comentaristas describirían su aspecto: uniforme, número 23 y tenis color negro (lo cual correspondería a información), pero si agregan datos como que ganó seis anillos de campeonato con los Chicago Bulls, que promedia 30.1 puntos por partido y que fue el mejor defensivo durante nueve temporadas. Equivaldría a decir en una conferencia de análisis que una de las empresas cuyo precio está subiendo en la mañana es compañía con potencial”.

En este ejemplo la estrategia sería cuando el entrenador decide en que momento Michael Jordan debe descansar o jugar, con base en la información obtenida con el análisis. Para un portafolio en la Bolsa, la estrategia permite definir en qué proporción considerar a cada empresa, cuándo disminuir una exposición y cuándo hacerla más agresiva.

Evite errores

Ponce dice que como los equipos de futbol americano, que cuentan con los mejores atletas, los portafolios de empresas que tienen mayor crecimiento, poca deuda y estabilidad teóricamente tienen una ventaja que debería reflejarse en el marcador final; sin embargo, no siempre es así por cometer errores.

“El mercado accionario es similar: inversionistas que crearon una buena estrategia la mayor parte del tiempo, pero que toman decisiones equivocadas”, precisa y cita los siete errores que deben evitarse de Pat Dorsey, director de la empresa y asesoría de inversiones Morningstar.

El primero se asocia a un alto riesgo, pensando en “todo o nada”. El segundo error es pensar que “esta vez será diferente”; siempre hay que aprender del pasado y la experiencia. El tercero es enamorarse porque no sólo hay que invertir en una empresa por su desarrollo “bonito”, sino porque es un negocio.

Como cuarto error, está entrar en pánico cuando el mercado bursátil va a la baja y como quinto tratar de encontrar el momento ideal, pues conocer el momento exacto para invertir es uno de los grandes mitos de todos los tiempos. “No existe una estrategia que haya indicado de manera certera cuándo hacerlo”.

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Ignorar las valuaciones y confundirlas con los procesos es el sexto error que cometen los inversionistas y por último está confiarse de la cifra de utilidades netas. “La creatividad contable y los resultados financieros a veces se vuelven más importantes que los resultados operativos”.

Finalmente, Ponce recomienda desarrollar de manera disciplinada una estrategia, ser paciente y sobre todo evitar errores.

CRÉDITO: 
Elizabeth Meza Rodríguez / El Empresario