Bambú, ideal para hacer tuberías

Foto: Cortesía

El bambú es un gran negocio en China. Sus bosques cubren unos 6 millones de hectáreas y cifras recientes indican que la industria está valorada en 24.600 millones de dólares (167 millones de CNY).

China tiene también una gran cantidad de oleoductos, unos 120.000 kilómetros entre petróleo y gas.

Tal vez era sólo cuestión de tiempo antes de que ambos conceptos se unieran.

El padre de la idea fue Ye Ling, quien inició la tecnología de tuberías de bambú compuesto en 2006. El año siguiente, había establecido un equipo de investigación y desarrollo para probar la factibilidad del concepto. "La investigación finalmente culminó con la aplicación industrial en septiembre de 2016", dice Ye. "Ahora tenemos tres centros de producción en funcionamiento".

Hoy, Ye es presidente del consejo de Zhejiang Xinzhou Bamboo-based Composites Technology Co., Ltd. (Xinzhou Bamboo) y director del Centro de Investigación de Ingeniería de Compuestos de Bobinado de Bambú (ERCBWC), parte de la Administración Forestal Estatal. Sus iniciativas coinciden con una creciente demanda de oleoductos: se estima que para 2020, los oleoductos y gasoductos de China alcancen los 150.000 km; en 2025 habrá unos 240.000 km.

Pero, ¿cómo se puede transformar el bambú en tuberías? El camino es tortuoso. El bambú tiene buena elasticidad y flexibilidad así que puede ser procesado fácilmente mediante el tejido y el bobinado. Las tuberías compuestas de bambú con adhesivo de resina son ignífugas, impermeables y anti-sísmicas. Proporcionan un buen aislamiento térmico y eléctrico, son resistentes a la corrosión y pueden soportar altas presiones.

Y, a diferencia del plástico, el acero, el cemento y otros materiales de tuberías tradicionales, son respetuosos con el medio ambiente, dado que el bambú es un recurso sostenible, de bajas emisiones de CO2 [en su fabricación] y con un ciclo de crecimiento corto.

"El reemplazo de tuberías tradicionales por tuberías compuestas de bambú bobinadas significa reemplazar materiales no renovables de alta contaminación, de alto consumo energético por recursos renovables", dice Ye.

También significa ahorrar dinero:
las estimaciones más conservadoras sostienen que pueden reducir los costes en un 20 por ciento.

Armado con estos argumentos, Ye sostiene que las tuberías de bambú compuesto deben ser el material ideal en una gran variedad de áreas: las industrias de petróleo y gas, los sistemas de agua municipales y riego, las telecomunicaciones y las industrias químicas... La tecnología también podría adaptarse para su uso en vagones de trenes de alta velocidad, fuselajes de aviones y equipo militar.

Hasta la fecha, Xinzhou Bamboo es la única empresa que se especializa en materiales de bambú compuesto. A Ye le gustaría que esto cambiara y está trabajando duro para difundir el ‘evangelio del bambú’ alrededor del mundo. Sus credenciales son serias: no menos de 66 patentes.

También cuenta con el apoyo del gobierno chino, que declaró que la tubería de bambú compuesto bobinado sería un punto clave para la tecnología nacional de bajas emisiones de carbono. De hecho, la administración forestal de China proyecta que en 2020 se construirán en China 500 unidades de producción a gran escala de materiales de bambú, con una producción anual de 10 millones de toneladas y un valor total de producción de más de 29.400 millones de dólares.

Los esfuerzos promocionales de Ye incluyen participar en seminarios internacionales y firmar acuerdos de cooperación con otras instituciones. El pasado diciembre, la ERCBWC firmó un memorando de entendimiento y cooperación con la Red Internacional de Bambú y Rattan (INBAR). "INBAR presentará y promoverá esta tecnología innovadora en sus 42 estados miembros", dice el Director General, el Dr. Hans Friederich.

"Todos nuestros miembros, con la excepción de Canadá, producen bambú. Y muchos otros países de América Latina, Asia y África tienen abundantes recursos de bambú. Sin duda estarán interesados en esta tecnología compuesta".

Según Friederich, pocas personas son conscientes de las realidades de la industria del bambú. "Piensan que es atrasado y pobre. Nosotros queremos utilizar la tecnología del bambú compuesto para cambiar esta idea".

Mientras tanto, el Xinzhou Bamboo de Ye está recibiendo una nueva inyección de fondos de Beijing Capital, lo que facilitará la investigación y el desarrollo futuro.

Actualmente en el tablero de dibujo están las tuberías de bambú-cáñamo compuesto (un proyecto conjunto con la Universidad del Norte de Texas); agregando chips para monitorear la temperatura, la fuerza, la presión y otra información en tiempo real; además de vagones y tanques de almacenamiento compuestos de bambú. Para Ye, esto es sólo el comienzo. "Esta tecnología tendrá una función inimaginablemente positiva en el desarrollo y el progreso de la sociedad humana", dice.

CRÉDITO: 
Zhang Xia/ Yicai Global / China

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