El cofundador y el equipo

Hay una tendencia creciente en los fondos de capital de riesgo más experimentados a basar sus decisiones de inversión más en la confianza que les da el equipo de administración para cumplir su trabajo, que en la aparente solidez financiera de una empresa.

Esto se explica, en parte, porque, dado lo reciente de la empresa, tener números aparentemente buenos puede ser el resultado de muchas cosas –una buena inversión inicial, subsidios o apoyos gubernamentales a empresas nuevas del sector, una buena campaña de promoción o incluso suerte– y no necesariamente de una verdadera adecuación del producto a su mercado, que no necesariamente serán indicativas del éxito futuro de la empresa, ni de la posibilidad de lograr una salida, que es el verdadero interés de los fondos.

Por esto, quiero detenerme a revisar este tema en especial por un momento.

Un cofundador es una persona que invierte junto al fundador inicial, y que además aporta sus habilidades y trabajo al equipo de la empresa, a un nivel alto. Generalmente, pero no siempre, es socio de la empresa desde el momento en que se constituye la persona moral. El perfil de un cofundador generalmente no coincide con el del emprendedor inicial, sino que lo complementa.

Por ejemplo, si el fundador de una empresa de tecnología es un gran ingeniero de software con postgrados importantes, pero su punto débil es cerrar las ventas, un buen cofundador para él podría ser una persona con un perfil administrativo y financiero, que tenga las tablas y las relaciones para formar un equipo de ventas.

El cofundador se distingue del inversionista ángel en que, a diferencia de este último, el cofundador aporta mayores cantidades de dinero por un porcentaje alto de la empresa, y además, brinda su trabajo de medio tiempo o de tiempo completo, en vez de limitarse a dar una mentoría ocasional.

En la búsqueda de cofundadores, es importante que primero se identifiquen las necesidades de la empresa y las carencias del equipo actual. El cofundador no es sólo un amigo que aporta dinero y firma un cheque cada de vez en cuándo; es parte central de la compañía, que aportará su trabajo y sus habilidades además de su inversión. Busca lo que la compañía ahorita no pueda hacer, identifica quién sí lo puede hacer, enamóralo de tu proyecto, convéncelo de invertir y de sumarse a tu equipo.

Además de darle las acciones que valga su aportación, ofrécele términos que alineen verdaderamente los intereses, como opciones para comprar más acciones con descuento a partir de cierto tiempo. También, asegúrate de que los contratos incluyan un compromiso que ayude a mantenerlo en la empresa, como un contrato de no competencia.

Se puede tener a más de un cofundador, pero, considerando el tamaño de la startup, no siempre habrá “pastel” para más de uno. Si estás empezando, busca a esa una persona que reúne todos los puntos que a ti te hacen falta, y que está dispuesta a unirse al equipo con entusiasmo.

Los cofundadores legendarios incluyen a gente como Eduardo Saverin en Facebook, Peter Thiel en Paypal y Brian Acton en Whatsapp.

El equipo de administración se refiere a los principales tomadores de decisiones en una startup. Siempre incluye al fundador y al cofundador, pero además de estos, puede incluir a los dos o tres directores de las áreas más importantes para la estrategia de tu empresa. Salvo por el fundador y el cofundador, la mayoría de ellos no invierte dinero en la empresa al principio (aunque es común ofrecerles planes de acciones u otras formas de remuneración por medio de participación en la empresa). Este equipo es el que se encarga de que las cosas sucedan en tu startup, y sin ellos, el negocio no podría hacerse como se ha venido haciendo hasta ahorita.

Igual que pasa con el cofundador, los equipos de administración más exitosos no se componen de gente igual, sino complementaria, pero sobre todo, comprometida y enamorada con el éxito de la compañía.

Busca un equipo de administración que sea capaz de resolver los problemas de cada área, pero también, auténtico para reconocer cuando un problema los rebasa y capaz de trabajar en equipo para encontrarle entre todos una solución.

Si tu equipo de administración dirige tu atención a un problema, no están evadiendo su responsabilidad; están comunicándote asertivamente las dificultades que tiene la empresa para llegar a una solución común.