De lo que no debes hablar en una entrevista de trabajo

Foto: Shutterstock

Echarle la culpa a tu jefe, a tus compañeros, a la empresa o incluso a determinada coyuntura de tu salida de un empleo resulta inadmisible en una entrevista de trabajo. Se trata de una oportunidad para recuperar tu lugar en el mercado laboral.

Los rencores, justificados o no, hay que dejarlos a un lado. Acceder a un empleo depende de su formación, experiencia, capacidades y habilidades, pero también de las aptitudes que demuestre a lo largo del proceso de selección.

La entrevista de trabajo es decisiva, sobre todo en las últimas fases. Por esta razón, conviene que mida sus palabras, más aún si se quedó sin empleo por causas ajenas a su voluntad: falta de empatía con su superior y/o compañeros o algún tipo de desacuerdo con la cultura corporativa.

Para que no caiga en la lógica tentación de desahogarse con el entrevistador, Pablo Urquijo, director general de Experis; Javier Martín de la Fuente, socio de Grupo Persona, y Joaquín Ybarra, director ejecutivo de Michael Page, explican cuáles son las diez tentaciones en las que debe evitar caer y cómo gestionarlas, si dice lo que no debe:

1. Decir que detesta a su jefe

Ni déspota, ni inseguro, ni vago, ni inexperto. Aunque se trate de una apreciación contrastada con el resto de tus compañeros, son comentarios gratuitos que no aportan nada. Y, en el supuesto de que el entrevistador le pregunte qué opina de tu ex jefe, habla desde un punto de vista profesional y mantén esa posición. Trata de no darle mucha importancia.

2. Echar balones fuera

Culpar a otros de tu supuesta "mala suerte" tampoco es una buena idea si quieres ganar puntos frente a tu entrevistador. En este caso has optado por una carrera emocional y subjetiva y, por tanto, ni objetiva ni racional. Si aún así crees que merece la pena comentarlo, intente darle la vuelta justificándolo de la manera más objetiva posible.

3. Hablar en primera persona

Aunque eres el protagonista de esta historia, es recomendable que no acapares el papel principal. Algunos entrevistadores creen que el candidato da una imagen de freelance que no le conviene si lo que pretende es trabajar por cuenta ajena. Recuerda que una de las actitudes más valoradas en los que optan a un puesto es su capacidad para trabajar en equipo y delegar.

4 .Criticar a tu anterior empresa

Cada compañía tiene una cultura propia, una manera de organizarse, de trabajar y de comportarse. Puede ser criticable, pero las empresas no son ni buenas ni malas. Si no compartía su modo de hacer, sólo dice que no fue capaz de adaptarse, un punto menos para pasar a una segunda fase en el proceso de selección.

5. Hablar sin pensar

Aunque la entrevista se desarrolle en un ambiente cordial, no te confíes, porque es el momento en el que ponen a prueba tus reacciones. Por esta razón, si te plantean una pregunta con trampa, antes de responder haz una pausa. Debes ser templado y reflexivo, intenta huir de valoraciones. Hablar sin criterio puede llevarte por derroteros que no quieres y que busca el entrevistador para valorar tu comportamiento.

6. No reconocer los errores

Si a lo largo de tu carrera has cometido una falla, no trates de ocultarlo. El mercado laboral es muy pequeño. Tu entrevistador puede ser el mejor amigo de aquel jefe que lo despidió porque metió la pata. Reconoce que cometiste una equivocación y que te sirvió de aprendizaje. Asumir las responsabilidades es una virtud muy valorada a la hora de acceder a un empleo. Esa actitud denota madurez y capacidad para rectificar. Recuerda que 70% del éxito o el fracaso de una acción depende de ti mismo.

7. Juzgar a tus compañeros

Puedes mencionar situaciones que han sido complicadas de afrontar y cómo se asumieron. Y, si finalmente no fueron resueltas conforme a lo esperado, debes explicar cómo entre todos encontraron una salida. Decir que fue culpa de uno u otro, o que si tal persona no hubiera actuado de tal manera se hubiera resuelto de forma positiva, no te lleva a ningún lado. En un trabajo en equipo no hay ni inocentes ni culpables, ni triunfadores ni fracasados... todo depende del funcionamiento del grupo.

8. Hablar de recursos y no de equipo

Si ya has tenido un grupo de personas a tu cargo y aspiras a un puesto de responsabilidad similar en otra empresa, no caigas en la tentación de hablar de las personas como recursos, es decir, como objetos. Se trata de un equipo, de unos profesionales a su cargo que trabajan a su lado en la consecución de unos objetivos comunes.

9. El desahogo

Una entrevista de trabajo sirve para mostrar de viva voz todo su potencial. El reclutador es un profesional en busca del mejor candidato, no un hombro en el que lamentarse por las circunstancias que lo llevaron al desempleo.

10. No es recomendable alabar demasiado tu anterior empleo

Si realmente la empresa para la que trabajabas era la compañía de tu vida, aquella en la que esperaba jubilarse, ahórrate las alabanzas. Ese trabajo pertenece al pasado y, aunque lo añores, de lo que se trata es de avanzar en tu carrera con otra oportunidad laboral que puede ser mejor que la que dejaste atrás. Basta con que cuentes qué te ha aportado trabajar allí, qué has aprendido. Si empleas más minutos de los aceptables en piropear a tu ex compañía, el interés del entrevistador hacia tu candidatura disminuye. Lo que tiene que vender es su entusiasmo por el futuro, no recordar el pasado.

CRÉDITO: 
Expansión/España