Cuando el amor al pan se convierte en emprendimiento

Foto: Especial

El pan es uno de los alimentos favoritos de los mexicanos, por lo que incluso lo incluimos en casi todas las comidas; lo disfrutamos a cualquier hora, solo o acompañado, cuando tenemos hambre o solo un antojo, porque para saborearlo cualquier momento es perfecto.

"¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo!", dijo Miguel de Cervantes Saavedra sobre el pan, quien tiene un ritual naciente desde la levadura viva y el trigo, como su ingrediente estrella.

De los alimentos que ha salvado a la humanidad, es el pan. En las guerras europeas fue clave.

El emprendimiento se compara con el proceso de hacer pan; primero surge la idea, luego, se invierte en equipos para la producción; se fija una meta, se trabaja sin parar para tener un resultado consistente y a otros.

Carlos Ramírez Roure, distinguido chef y panadero mexicano, es un emprendedor, quien hoy, narra con una sonrisa el comienzo de su empresa, Sucre i Cacao Pastisseria.

Su historia comienza en 1996, cuando viajó a Europa para estudiar pastelería. Como muchos, fue empleado, ayudante del ayudante en panaderías y hasta llegó a hacer limpieza en éstas; pero su sueño, era tener su propio negocio.

Su idea europea, inició desde 2001 en la Ciudad de México. Gracias a un bono de 15,000 pesos, compró su primera máquina, una amasadora de una sola velocidad.

Para septiembre de 2004, se abrió las puertas de la pastelería. Como el pan era el más solicitado, se tornó a panadería y hasta la fecha, el 90% de sus productos, son panes.

Ramírez Roure, explica que cuando inicio su empresa, los trámites eran muy sencillos, pero no existían subsidios ni créditos PyME como ahora.

"Empezamos con un local, adelante el área de exhibición y la producción atrás. Ya contamos con cuatro locales donde también tenemos nuestras oficinas y almacén", relató.

Asimismo, Mariana Cisneros, su socia, indicó que le tocó aprender a amasar; y llegaba a las 4 de la mañana para dedicarse a ello. Este emprendimiento estaba en manos de los socios, quienes hacían todo, y sólo tenían un empleado.

Hoy está consolidada como una exitosa empresa mexicana y distribuye sus panes con diseños fuera de lo común, en restaurantes, además de hoteles de renombre.

CRÉDITO: 
Redacción / El Empresario

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