Tras la adversidad, siempre hay oportunidades de éxito

Foto: Especial

Comenzar un negocio en otro país es difícil, sobre todo cuando todo está en contra; sin embargo, con esfuerzo y dedicación, se pueden obtener excelentes resultados y posicionarse como uno de los mejores.

Ejemplo de ello es el restaurante mexicano "El Mesón de San Agustín", ubicado en Estados Unidos y fundado por la familia migrante de don Jesús y doña María de la Luz Bernal.

El pequeño restaurante se ubica en el corazón de esta ciudad estadunidense. Está repleto de comensales. La identidad mexicana se siente, se ve y se come por todo el lugar. Colores intensos, como verde y naranja, lámparas de lámina, cuadros con Catrinas e imágenes de flores y cántaros lo hacen especial.

Los clientes saborean la especialidad de la casa, pechugas rellenas bañadas en distintas salsas elaboradas con recetas secretas. Todas están hechas con mucho amor y con sabor casero, afirma Jesús Bernal, mientras con orgullo muestra el negocio que hace 22 años fundó junto con su esposa doña Luz.

“El restaurante nace como todo hecho a lo largo de la vida. La adversidad, la búsqueda. Queríamos hacer algo, ser alguien”, dice don Jesús, en entrevista para Notimex, en la que manifiesta que no sabe cuánta agente atiende a diario. Pero se observa que “son cientos los que vienen a buscar el sabor casero de su comida", dijo.

Señaló que “cuando no se tiene nada, buscas y buscas, y tocas y chocas y te caes y te levantas. Y, en una de esas, boom, como el burro que tocó la flauta. Hemos tenidos suerte y éxito, gracias a Dios y a este trabajo diario desde hace 22 años”.

Amable y mientras sirve mesas, asegura que “la gente te dice que ya fregaste porque tienes restaurante. ¡No señor! ¡No sabes cuántos restaurantes han cerrado, porque no es tan fácil! Necesitas mantener la calidad, atender siempre igual, ser atento, de buen humor; y se nota en la comida y trato a la gente”.

Luego, revela su secreto para encantar a estadunidenses y mexicanos, “aquí no trabajamos, nos divertimos. Ese es el éxito en cualquier actividad en la vida. Nos va a ir bien si lo hacemos con amor”, remata, el empresario migrante de 65 años, que no quiere jubilarse, porque “luego qué voy a hacer”.

Tras 47 años de vivir en Laredo, este mexicano todavía no olvida que llegó por mera casualidad y sin dinero al país del “sueño americano”. Originarios de Nuevo Laredo, Tamaulipas, él y su pareja se casaron cuando iba a cumplir 18 años y María de la Luz tenía 14. Entonces cruzaron la frontera para comprar sus muebles y ya con todo el menaje de casa no les dejaron pasarlo.

Así, rentó una casa para dejarlos y luego se vinieron a vivir aquí y ya nunca se fueron. Recuerda que fueron tiempos difíciles. A pesar de que él siempre tuvo documentos estadunidenses y su esposa los obtuvo cuatro años después de su llegada, en aquel 1970.

Durante más de 20 años estuvo trabajando como comerciante, “ahora les llaman exportadores”. Aquí nacieron sus seis hijas, Perla, Lili, Alejandra, Sandra, Gaby y Laura. “Puras mujeres” y todas ellas en la escuela. Así que la presión, la necesidad, la adversidad y las ganas de salir adelante obligaron a la familia a buscar alternativas económicas.

Hoy, don Jesús, su esposa Luz y tres de sus hijas atienden este restaurante familiar, que se ha construido gran prestigio a base de trabajo. Nunca han gastado un pesos en publicidad, su recomendación es de boca a boca, e incluso ni siquiera tienen rotulado el nombre en la fachada del establecimiento ni hay anuncio alguno.

La gente busca el negocio porque les gusta su comida, toda preparada por doña Luz, que aplica en su elaboración los recuerdos de su infancia y el sazón de sus familias de raíces jaliscienses y zacatecanas.

La familia Bernal es dueña de la finca donde se ubica el pequeño restaurante, que apenas cuenta con unas 10 coloridas mesas de madera y por lo que hay que esperar para encontrar un lugar. La espera bien vale la pena por saborear esas deliciosas, jugosas y suaves pechugas rellenadas bañadas en salsa de chipotle o de jalapeño, entre otros alternativas, disfrutar de un cálido y mexicano ambiente, de una atención amable y de compartir el éxito de los mexicanos avecindados en Estados Unidos.

CRÉDITO: 
Notimex