El Buen Fin para microempresarios

Foto EE: Archivo

Los dueños de tiendas de abarrotes, papelerías u otros comercios de venta al detalle tiene la doble desventaja de no poder participar de lleno en El Buen Fin: como empresas tienen inventarios reducidos, bajos márgenes de ganancias y no aceptan tarjetas bancarias; como clientes, por lo general sólo pueden realizar operaciones en efectivo, ya que parecen de esa misma prestación que no pueden ofrecer a sus consumidores.

“Por lo regular, el pequeño comerciante no tiene crédito bancario, ni tarjeta de crédito y tiene que recurrir a las compras en efectivo, la cual debe estar calculada contra el flujo de efectivo que tenga en el punto de venta. Eso condiciona qué tanto puede aprovechar o no El Buen Fin”, afirmó Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Empresarios (ANPEC).

Dijo que el consumidor del pequeño comercio vive al día y si hay oportunidades de venta en El Buen Fin “sólo servirán para darle un respiro a los pasivos que se han ido acumulando. Por sentido común, el dinero extra que obtengan lo destinarán al pago de deudas que no han podido resolver”.

El pequeño comerciante, empero, sí podrá participar como consumidor en El Buen Fin, que se celebrará del 14 al 17 de noviembre. “Por poco dinero que maneje, el empresario lo va aprovechar, va a buscar el área de oportunidad que más le convenga para aumentar inventarios y flujo de efectivo”.

El dirigente empresarial recomendó no caer en espejismos y buscar muy bien las ofertas. Una opción para el abasto tradicional, dijo, son los clubes de consumo para abarrotes, productos de limpieza, agua embotellada, que tienen sentido para el comerciante.

“Tienen que ver que realmente están en promoción, y calcular el nivel de inversión, lo que van a obtener para aprovechar realmente esa oferta. Los esfuerzos que se hagan deben ser verdaderas oportunidades a la hora de la compra, para mejores resultados a la hora de la venta”, expuso.

Las compras, sugirió, tienen que estar en línea con el comportamiento que tiene ese producto en el negocio. “Se trata de cuidar, sumar y multiplicar para no caer en seudo ofertas. El Black Friday, con verdaderas ofertas al 100% no ha pasado en México. Por ello, a la hora de ir a la Central de Abasto o donde venden por volumen, se deben llevar una calculadora, ver precios y multiplicar, y si ven una ventaja competitiva, aprovecharla".

Por otro lado, dijo, se debe empujar que proveedores como las refresqueras, botanas y dulces, lácteos, panaderías y cervezas “nos hagan nuestro Buen Fin, y no semanal sino que lo hagan a cada rato”.

“La industria de la botana está en crisis y ellos han estado empujando promociones, porque no se está vendiendo producto”, comentó.

Sobre la bancarización del sector y el uso de la tecnología que reemplace las terminas punto de ventas, Cuauhtémoc Rivera expuso: “el target al que se dirige el pequeño comerciante es el de los mexicanos que están fuera del dinero plástico, todo es en ‘morralla’ y ésta se mueve a una velocidad y de una cierta manera. Los clientes primero consumen y luego pagan. Sus necesidades van por delante de sus ingresos. El consumo interno está caído, y se ve en los que menos pagan”.

angelica.pineda@eleconomista.mx

CRÉDITO: 
Angélica Pineda/ El Empresario

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